lunes, 22 de febrero de 2016

Martin Margiela




Sumergir las manos en cemento y el olor a pintura blanca que adormece. No, no todas las pinturas huelen igual y tú lo sabes. Blanco. La nada. ¿Dónde estás Martin? ¿Dónde escondes tu ausencia o la de ella? No me creo el cuento de que fuiste uno solo, esa mujer que aparece en tu foto los delata, cómplices en el delito más grande de la historia de la moda: triunfar sin logo ni marca ni maquilla. El olor industrial y las manos inmóviles comienzan a agrietarse: no podemos alcanzarte Martin, sigues corriendo más rápido que el resto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada