martes, 9 de mayo de 2023

Corium consciente

 Antes de llegar a revestirnos con pensamiento textil, un exoesqueleto simbólico de piel recubrió nuestro universo cultural el cual dependía de esa protección. Hoy son evidentes las problemáticas del uso del cuero, pero es difícil mantenerse al día en cuanto las últimas innovaciones del sector para tomar una postura sin entrar a discutir por el sufrimiento del mundo porque en el ciclo del Samsara sólo Jonathas de Andrade en su film O peixe (2016) ha llegado a dilucidar una salida amorosa, tampoco debemos considerar el cuero “vegano” de PVC como una opción ya que es muchísimo más contaminante que los químicos utilizados en el proceso de curtiembre, sin contar con la durabilidad del material.

Existen empresas que están innovando con tecnologías ecológicas para evitar el impacto negativo al medio ambiente en la industria del cuero. Una de ellas es la empresa alemana Wet-Green que ha desarrollado tecnología limpia para la curtiduría de la piel de alta calidad, un curtiente derivado de la extracción de plantas desechadas por la industria del cultivo de olivos. La norma Naturleder IVN Certified de la Asociación Internacional de la Industria Textil Natural (IVN) se considera el certificado más estricto para el cuero sostenible. También está el Leather Working Group (LWG), con sede en Londres, que es una iniciativa de múltiples partes interesadas con varios actores de la industria. Otro ejemplo del camino recorrido es el fabricante de cuero alemán Josef Heinen, cuarta generación dentro de la empresa familiar, que lleva décadas dando prioridad a la protección del medio ambiente.

El cuero ha caído en descrédito en los últimos años y por eso estamos aquí haciéndonos las preguntas: las marcas deben contarnos sus proceso desde la ribera, el curtido, el acabado en húmedo y el acabado en seco (las cuatro etapas principales en la transformación de la piel) porque durante estos procesos es donde aparecen residuos y es allí donde la sostenibilidad debe presentarse como un equilibrio económico, social, cultural y ambiental. Muchas marcas dicen hacerlo, sin embargo Verona Rámirez, coordinadora de marketing para Carolina Herrera, nos menciona tres marcas colombianas que realmente exponen sus procesos desde la transparencia: Isadora Malva menciona dentro de sus pilares la trazabilidad en su cadena de suministro y el trabajo con cueros certificados junto con el manejo
de referencias en pre-order con el fin de evitar desperdicios en sobre stock. Argento Bourbon también implementa el modelo on demand con el cual se evita la sobre producción y en sus cueros emplean curtición vegetal libre de cromo. La marca Ana Laverde tiene una clara visión frente al componente social de su empresa en el cual incluye mujeres y hombres que traen por generaciones en su ADN el trabajo manual del cuero y la marroquinería, la marca trabaja exclusivamente con cueros colombianos e italianos de la mejor calidad que han sido curtidos bajo procesos ambientalmente responsables.

Desde un punto de vista más global, el crecimiento del mercado impulsado por las reglamentaciones ambientales europeas hacen que la industria del cuero busque alternativas a los tradicionales cueros curtidos al cromo. Las demandas no solo las encontramos dentro de la indumentaria, diferentes industrias como la automotriz o la decoración de interiores también están indagando por el posible remplazo de aquel material milenario. Empero, las problemáticas se manifiestan de igual forma, sin importar el tipo de industria: la falta de claridad entre los mares de información, la promoción de nuevos materiales que aseguran la salvación sólo a corto plazo y las tendencias que alcanzan niveles increíblemente superficiales de consumo no facilitan la tarea. Para One4Leatherlas preguntas siguen siendo las mismas ¿de dónde viene el material? ¿Cómo fue su proceso de producción? ¿Aquel material facilita la economía circular? Para ellos es inaceptable que el mercado comercialice el material de PVC bajo el nombre de cuero vegano, y así nos encontrarnos con opiniones de expertas como Ruth Pauli que reconoce la tendencia hacia los materiales de tapicería ética y ecológicamente correctos “sin embargo, si se mira de cerca, los materiales supuestamente sostenibles a menudo no son tan ecológicos como los fabricantes y nuestros propios instintos nos hacen creer”. Pauli, diseñadora de interiores de Ford Europa, nos vuelve a recordar la nobleza de cuero y, ante todo, menciona que es un producto de desecho de la industria cárnica, por lo tanto sigue siendo la mejor alternativa comparada con una fibra artificial que tiene que ser producida específicamente para el automóvil. No podemos olvidar que el cuero se caracteriza por su longevidad y su fácil conservación, siendo ademas biodegradable inclusive después de haber sido tratado, es un material que, en la mayoría de los casos no produce alergias y permite la correcta respiración de la piel, cosa que ningún tipo de fibra sintética permite así sean siete u ocho botellas recicladas. Si contamos con un curtido y un teñido adecuados, una piel podría tardar entre veinticinco o treinta años en desintegrarse luego de varias décadas de uso, en contraste con el PVC que podría llegar a tardar mínimo 300 años.

Nuestras conciencias ya están sacudidas, no podemos negarlo, sin embargo mientras marcas como Land Rover, Tesla o Audi, quieren ver la tendencia hacia un estilo de vida “vegano” pienso en el accionar individual, en la relación que tenemos con la vida y la muerte, con la transformación de nuestros propios cuerpos. Revivo las imágenes capturadas por Jonathas de Andrade donde esos pescadores consienten, acarician, despiden y agradecen a esos peces que acabaron de pescar. Así quizás, lo que nos queda es consentir aquel cuero milenario que sigue siendo, aunque no lo parezca, una de las formas más sostenibles de recubrimiento.

***Texto publicado en la revista EXCLAMA




domingo, 23 de abril de 2023

HURGARSE

Convertir lo interior en exterior sin usar el cuchillo

 Blanca Varela


Romperse

Y te quedaste con Varela y yo con tantas ganas de que eligieras a Duras y su “Nunca he hecho nada salvo esperar delante de la puerta cerrada”, porque de allí podían pasar tantas cosas, hablar de los cuartos y de los pasillos sería tan sencillo, de las habitaciones compartidas, de las casas que miran al oriente, otras al sur y otras a la nada, de las habitaciones recorridas en tierras ajenas. Cuál es tu tierra fértil te preguntaría, pero esa cita ya no existe, no es nada para ti porque elegiste a Varela, mientras los gorrioncitos le cantan a este cielo de abril mediterráneo que también será el tuyo. ¿Estas son las páginas de mi diario? Pues vamos, si que me gustaría que lo fueran y contarte que estoy en una casa grande, llena de cuartos y cuartitos con una cocina gigante que guarda panes para alimentar cientos de catalanes y gitanos, y que en la casa hay solo mujeres que se intercalan y se transforman, que escribo al lado de un dragón tallado en madera y una camelia roja hermosa vitalizada por el impulso primaveral, cuánto me gustaría, pero no lo hago porque sé que este debe ser tu texto, pero están los gorrioncitos cagando en el cielo de abril que pronto será tu cielo, están las puertas abiertas que alguna vez estuvieron cerradas para nosotras y afuera el ruido, la fiesta, ellos que no nos comprenden disfrutando, ellas tan llenas de vida, tan enteras por dentro y tú —tú y nosotras— tan muñeca partida sin fuerza para llegar hasta la manivela, sin poder abrir la puerta, sin calor para gritar o tan solo silbar: muñeca de collage, fotografía análoga quemada, una doll con vestido blanco, lindo vestido blanco, quiero un vestido blanco y un lazo rosa y unas piernas largas y una cabeza…y una casa puerta rota. Presencia la oscuridad mientras las flores florecen.




Hurgarse 

Sí querido lector, estas no son las páginas de un diario, yo también pude abrirme como Gaia lo hace y usted lo verá en las páginas del presente portafolio, Doll House, que no solo expone en cinco capítulos el paso de María Paula Echeverri por el programa de Gestión de la Moda en el LCI Bogotá, sino que nos muestra la apertura de Gaia, sus manos diminutas de muñeca con tatuajes y anillos, y piedras sagradas. María Paula nos mostrará cómo piensa mientras Gaia nos canta lo que siente entre collages, dibujos, cuartos y ventanas. En la sala invernal, textos para leer en pijama. En la cocina caliente donde el fuego todo lo mueve, el capitulo de mercadeo donde aquel perfume corazón palpita. En el salón principal la rebeldía máxima, Gaia y su mejor amiga siendo ellas las modelos de su editorial, situación prohibida por el propio programa, ellas mostrado el punk tropical de siglo XXI lograron sacar la editorial adelante y por ello aquellas fotografías parecen sacadas de una de las primeras ediciones de la revista iD. Así que vamos cavando en la tierra para llegar a lo profundo, primero con puños, luego con patadas y después con cuchillos, rompiendo las puertas, abriendo ventanas y sintiendo el aire maduro para llegar al cuarto capítulo, Proyecto de grado, donde la calma nos refresca. Gorroncitos cantando, cagando y cantando, mientras te deleitas con los colores cremas y los collages compuestos de manera seductora. La pagina 152 será tu refugio, mira aquella orquídea frutal salvaje, observa las piedras de la luna y las tareas femeninas de cuidado que toda casa necesita para aprender a coser cicatrices con la leche que alimenta la vida. Para terminar el espacio de creatividad, aquel cuarto propio que al bella Helena descubrió hace 2.500 años y Virginia concertó en sus escritos. Intimidad y descubrimientos: hojas llenas de Gaia. 

Coserse

Masticas papeles, muerdes camelias, presionas cigarrillos prendidos en tus brazos, cicatrices de amor, amor dolor, amor amor, Gaia canta mientras guarda su disfraz de María Paula y aprender a usar la aguja. La muñeca partida llevará sus brazos llenos de marcas, metonimia de su propia vida que hurga sentimientos. ¿A qué sabe la libertad María Paula? Sabe a Gaia nos diría, a un beso lleno de arena de Palomino, a sexo en la playa, a saltar desnuda al mar. ¿La libertad? Gaia inventada que canta mientras cose aquella muñeca rota. Energía en espirar que abre toda puerta sin usar el cuchillo.


Prólogo realizado para el portafolio de grado de María Paula Echeverri

domingo, 22 de noviembre de 2020

Ojos en el cielo y un par de asociaciones


¿O sea que no tienes ningún interés por la historia?

No, no lo tengo, no me interesa la historia en sí. 

Entrevista inédita de Fabio Rodríguez Amaya en 1988 con Marvel Moreno


Los telones sintéticos estampados con ilustraciones de montañas que cuelgan desde el techo hasta el piso para que el aire y el público pueda moverlos: el tapete verde texturado de la pasarela del diseñador belga Dries Van Noten para su colección del año 2015 inspirado en la Ofelia de Millais que flota entre el agua y la yerba. La urna funeraria hecha con el cabello del Sabio Caldas, miniatura que cuenta con símbolos que representan la unión después de la muerte y los saberes que perduran más allá de la vida: las chaquetas sastre llenas de pelo entre la tela y el forro, una de las primeras creaciones de Alexander McQueen. Las ilustraciones botánicas: las colecciones de Christopher Kane. La pieza geográfica de Humboldt, los instrumentos de medida, la ‘O’ partida a la mitad. Y puedo seguir jugando.






Desde que vi los telones estampados en alguna de las imágenes publicadas por el Museo Nacional de Colombia, supe que quería escribir este texto.  Ojos en el cielo, pies en la Tierra. Mapas, libros e instrumentos en la vida del Sabio Caldas es la primera exposición temporal que celebra los doscientos cincuenta años del nacimiento de Francisco José de Caldas (1768-1816) y las 103 piezas dejan en evidencia la introducción de la geografía civil en el Nuevo Reino de Granada. Mas allá del patriotismo nacional y siendo consciente que la exhibición del año ya retornó sus piezas a los grandes museos de Washington, esta muestra temporal invita al baile personal, no solo a los recorridos que pueden generarse pasando entre las telas estampadas, sino también a los juegos visuales que permiten constatar nuestro territorio o más bien este piso que habitamos -evitando los nacionalismos-.


La historia de Caldas esta cargada de observaciones. Como comerciante viajaba entre los pueblos contemplando las montañas y las estrellas. Sus ojos en el cielo le permitieron comprender que los mapas entregados por la corona española no estaban bien trazados. Observaciones y asociaciones que habitan en el mundo creativo. Un juego constante que le permitió ver cosas que no son visibles: agua que empezaba a burbujear a temperaturas diferentes si se cambiaba de lugar. Desde que vi los telones estampados con volcanes y montañas pensé en el trabajo de Bianca Luini, quien asegura que la moda esta en todas partes. Esta italiana viaja por internet guardando imágenes que la inspiran y en momentos de lucidez encuentra relaciones de forma y color. Para la cantidad de blogs con fotografías “estilo de calle” o con las últimas prendas de alguna tienda de Inditex, WISF (where I see Fashion - Donde veo la moda) es un juego creativo cargado de novedad: Un detalle de un vestido lila de Alta Costura comparado con una pintura hiperealista de Barbara Fox.




Los telones sintéticos estampados con ilustraciones de volcanes y montañas, la urna funeraria realizada con el cabello del Sabio Caldas, las ilustraciones botánicas, la pieza geográfica de Humboldt, la mano de Jose Celestino Mutis sosteniendo una clematis roja. Piezas que me invitaban a la invención, a la asociación, a los ejercicios diarios de Bianca Luini, ejercicios diarios que conoció el Sabio Caldas.


Puede que mi obsesión por la moda y la estética no me permita ver de otra manera, puede que la frase de Moreno no sea necesaria, aunque con esa pregunta continua diciendo: me interesa ver cómo el hombre va evolucionando, va cambiando, va transformando sus ideas, va progresando. El progreso no se sabe muy bien qué es ahora. Vivimos el progreso industrial y material, pero espiritualmente estamos al nivel de... No sé, de los trogloditas.  Evolución, evolución por asociación. La exposición está a un mes de cerrar sus puertas y acoger otro tema, otro color en sus paredes, así que la invitación es a hacer juegos, a descubrir a los astrónomos o geógrafos que nos aguardan, a entender que el territorio colombiano es basto y aun hoy con los mapas correctos, nos es desconocido.

martes, 28 de abril de 2020

Prácticas de descubrimiento: el uso de máscaras en la modernidad

Lo primero es colocarme mi gesto de persona decente
Carranza, 2004, p. 27


Persona proviene del latín persona y probablemente del etrusco: persona o phersu, un término utilizado para referirse a la "máscara" del actor, del personaje teatral”, según dice Alejandra Varela (citada en Sauquin, 2014, p. 102), directora de la carrera de Actuación de la Duoc de Viña del Mar en Chile, exponiendo así sus intereses por las palabras “persona” y “personaje”. Esta conversación con la investigadora argentina Susana Sauquin invita a pensar en cómo las sociedades modernas se constituyen gracias a esos personajes enmascarados que han definido, consciente o inconscientemente, sus roles; una máscara naturalizada que pasa por considerarse auténtica y autónoma.
La máscara como problema de estudio se puede abordar desde diversas teorías, disciplinas o conceptos. Se pueden analizar las piezas talladas en madera por diferentes culturas indígenas, los seudónimos utilizados por algún escritor como Stéphane Mallarmé en el siglo XIX (Vestoj, s.f.) o las magníficas cabezas gigantes con cara de muñecas ideadas por Viktor and Rolf para el styling de su desfile Otoño - Invierno 2017 (Foreman, 2017); en todos estos casos, las máscaras están más que presentes. Sin embargo, desde la construcción del sujeto en la modernidad habita una consciencia de lo natural y un deseo de presentarse ante la comunidad ‘sin engaños’ o poses que escondan la ‘verdadera’ piel, la ‘autenticidad del yo’, como si el uso de un phersu impidiera la construcción del ‘verdadero’ sujeto, olvidando que son las máscaras las herramientas que permiten experimentar los juegos sociales en los espacios públicos (Lipovetsky, 2011, p. 64).
A partir de diferentes metáforas, mayormente visibles en la cotidianidad de lo femenino por el rol pasivo que ha ejercido este género durante los últimos dos siglos, el presente texto busca comprender las estrategias de afirmación y defensa que hacen parte de esos performances diarios naturalizados. Ya sea un seudónimo, un maquillaje o una pose corporal, todas son ‘correcciones’ aportadas intencionalmente donde se conjugan los medios culturales que se convierten en signos distintivos, así como lo afirma Bourdieu “el color y el espesor de la pintura de los labios o la configuración de una mímica, exactamente igual que la forma del rostro o de la boca, se leen inmediatamente como indicios de una fisonomía "moral", socialmente caracterizada, es decir, como estados anímicos "vulgares" o "distinguidos", naturalmente "naturales" o naturalmente "cultivados"” (1998, p. 190). Para el modelo general del presente análisis se estudiarán algunos ejemplos de maquillaje exagerados por el papel de las pasarelas, el uso de seudónimos en escritores y, desde un tono autobiográfico, se analizarán tres fotografías del archivo familiar donde adquirir una pose corporal puede comprenderse como una forma de enmascaramiento, sabiendo en el fondo que el problema no es un nombre o el maquillaje en sí, sino ese individuo que intenta
reafirmar su identidad en un mundo cambiante a partir de esas normativas que conjugan los estereotipos de la feminidad.
El maquillaje como ese signo fuerte que se superpone al rostro y nos permite recrear un rol establecido será analizado desde las excéntricas propuestas ideadas por el diseñador John Galliano donde sombras explosivas agrandan los ojos y unas boquitas de geisha bien cerradas son expuestas en las modelos. Blanco, rojo, rosa o celeste, toda la paleta de color ha pasado por su cabeza: los rostros de Galliano son antifaces que se transforman. Otro ejemplo es el dúo holandés Viktor and Rolf, quienes han trabajado en varios de sus desfiles la idea de la muñeca: cabezas de más de un metro de largo tapando la cara de las modelos con los ojos y boca pintadas que impactaron las pasarelas otoño-invierno 2017. Las esferas iban desde un tono de piel blanca hasta la más oscura. El show es evidente también en las calles donde el maquillaje se muestra como una forma de perpetuar la tradición del ideal femenino como una norma aprendida para encajar y verse a sí mismo en forma deseable frente a su grupo social. Es así como el maquillaje se torna en la metáfora de la máscara contemporánea, una representación que se tiene de sí que se superpone al rostro pero también puede ser una interpretación crítica de esa metáfora: una reescritura de esa máscara desde las pasarelas.


El poeta francés Stéphane Mallarmé también nos habla de las experiencias de simultaneidad. Podemos evidenciar su phersu en su bigote handlebar con sus puntas afiladas y alargadas: su máscara concreta. Pero también fueron máscaras sus alter egos: Miss Satín, con su carácter estricto propio de una profesora inglesa dictando la norma y recomendando la postura correcta; o Marguerite de Ponty, con sus artículos de moda y arte cargado de erotismo; o mejor aún, alguna mujer inmigrante de las tierras meridionales que le brindaba a las parisinas del siglo XIX alguna receta del trópico como la del Gumbo o la de la mermelada de coco. Mediante estas acciones se puede intuir cómo Mallarmé borraba, desde la metáfora, su bigote utilizando estos seudónimos para convertirse en crítico de moda y para vivir el placer del estilo desde diversas pieles; y no propiamente para evitar el escarnio público por trabajar en revistas de vanidades. Los textos de Balzac, Gautier y Oscar Wilde fueron publicados en revistas femeninas y con nombres propios. Al parecer, Mallarmé se descubría gracias a sus seudónimos por puro placer, para palpar el mundo con otros ojos, donde no hay un absoluto y lo neutro se diluye entre telas satinadas y sombreros emplumados. Máscaras que nos transforman.
La moda se escabulle entre lo superficial y la normalización, mientras los códigos se camuflan en nuestros preconceptos naturalizados. Si hoy hablamos de desenmascararnos y sentimos que podemos hacerlo, ¿qué podía hacer una mujer colombiana en los años 50? Enelia Atencio se exhibía como mujer moderna en las calles de Bogotá. Los códigos de su vida campesina se vieron entrelazados con las estrellas de Hollywood, íconos retratados en las revistas, que al mismo tiempo fueron índices: Nueva York y París a la distancia. Las nociones de feminidad se refuerzan con su traje, sus zapatos, su cartera, y la idea de elegancia se consigue tan solo con una caída de muñeca. Es así como el sintagma del vestido femenino en occidente de mediados del siglo XX se conjuga: peinado+vestido/ falda+guantes+cartera+zapatos, pantalón nunca; los phersus de modernidad. Sin embargo, el gesto kinésico de la mano es un gesto que ella aprendió para darse sentido a sí misma mientras caminaba por las calles de la capital, mientras los otros la reconocían. Ella mostraba una imagen pulcra mientras los otros veían una mujer elegante: la mujer moderna naturalizada. Una mujer que se vuelve dama en su performance cotidiano no solo por las prendas y el maquillaje, esas phersus concretas, sino por el gesto de su mano que produce significativamente a una dama. La normalización revelaría las reglas aprendidas, los signos adquiridos para poder encajar.


Por tal motivo, el presente texto pretende evidenciar cómo el rostro auténtico como problema de estudio no es posible. El individuo se valida mediante la elección de sus máscaras, pero la pureza de su rostro es un imposible. Es así como los rastros de pestañina, una partida de muñeca o un seudónimo evidencian las renuncias realizadas consciente o inconscientemente. Como lo dice Itziar Ziga en las páginas de Devenir Perra “no creo que nadie recree su identidad o perfore su género sin cortocircuitos, sin extravíos, sin miedos, sin renuncias” (2009, p. 48), exponiendo las dudas frente a la construcción de cualquier identidad, porque al ponernos una máscara somos un otro nuevo, pero también hay algo que perdemos.


Phersu: aproximaciones al concepto de máscara en la modernidadSegún Gilles Lipovetsky la sociedad actual practica lo que él llama un teatro discreto donde se presenta una erosión de los papeles sociales, la obsesión febril que se tiene por el cuerpo y una exaltación del yo íntimo incapaz, según él, de desempeñar roles sociales. Ese deseo de revelar al ser verdadero no es espontáneo y mucho menos libre. Al contrario, se ha tornado en un consumo incesante, una sucesión de disfraces que cada individuo usa y desecha con rapidez mientras busca ese yo verdadero, ese yo auténtico que el Narciso desea. Lipovetsky describe a una sociedad que intenta eliminar las barreras o las reglas impersonales para que la ‘autenticidad’ sea el valor dominante. Sin embargo, plantea la problemática: son las máscaras las que permiten tener una mayor mentalidad “urbana” y así, asignar roles públicos que permitan, como él lo dice, proteger a los individuos (2011, pp. 64-65).

Otra mirada que también tuvo como referencia los análisis expuestos en La era del vacío, la plantea Rocío Arana en su estudio El vestido como signo de identidad de la mujer donde se pregunta si la moda, incluyendo el vestido, el maquillaje y el peinado, puede considerarse como un disfraz o más como herramienta para encubrir o multiplicar, mostrando al final una mujer polifacética. “¿Una máscara, en el sentido etimológico del término? Porque en el teatro griego máscara significa persona y el cambio de máscara conlleva un salto cualitativo: cambiar de identidad” (2015, p. 163). Ya sean máscaras que no logran ser desechadas con rapidez o instancias que recrean la personalidad cambiante de una mujer en diferentes espacios son códigos que constituyen y que, además, en contra vía de las
imposiciones exhibicionistas y personalizantes, permiten consolidar relaciones sociales y sobre todo cívicas (Lipovetsky, 2011, p.67).


Hacerse mujer: aproximaciones a Simone de Beauvoir

“No se nace mujer: se llega a serlo. Ningún destino biológico, psíquico o económico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana; es el conjunto de la civilización el que elabora ese producto intermedio entre el macho y el castrado al que se califica de femenino” (De Beauvoir, 2014, p. 207) A partir de la célebre frase con la que es reconocida la autora, es fundamental mencionar que las alusiones realizadas por Simone de Beauvoir en El segundo sexo rondan las preguntas constantes de cómo una mujer se convierte en ella misma. Para Beauvoir trascender las condiciones naturales, regidas por la oposición de los intereses de la especie y su propia individualidad, significaba conjugar la individualidad y la subjetividad racional para así conseguir la autoconciencia como una posibilidad humana. (Mackenzie, 2016, p.152)
Sin embargo, se debe considerar que cuando se pretende interpretar el cuerpo de las mujeres, la interpretación misma no es transparente. Por una parte, la mujer disfrazada de mujer debe cuidar de su belleza y de su vestimenta como si fuera una suerte de trabajo. Estas acciones le permiten contar con una interpretación para sí misma olvidando que su autoconciencia ha sido oprimida por diferentes factores. El cuerpo femenino se sigue considerando un producto social construido desde sus características biológicas y la idea del Otro se convierte en una guerra de poderes donde la búsqueda de la libertad se propicia desde esas subjetivación asignada por el género masculino. (De Beauvoir, 2014, p. 515)
De Beauvoir se preguntará si eso que es una mujer existe antes de sus acciones o son sus acciones las que la hacen ser. Por tal motivo, los intereses de la filósofa francesa estaban guiados por la subjetividad individual donde enfatizar la particularidad femenina pasaba sí o sí por la pregunta de ¿qué significa ser libre? acto que la misma autora experimenta al jugar diferentes roles como escritora donde enfatiza su subjetividad de un individuo que intenta descubrir cuáles son sus proyectos vitales.


La distinción: aproximaciones a Pierre Bourdieu

Las perspectivas y conceptos utilizados por el teórico Pierre Bourdieu brindan elementos sólidos para comprender cómo los espacios sociales pueden llegar a ser estructurantes y a la vez estructurados por diversas prácticas e instituciones. Los campos serán la manera para evidenciar los procesos de socialización que los sujetos incorporan llenando de sentido ciertos procesos. Según esto, un sujeto o un agente puede activar el mundo dentro de los espacios estructurados que también son dinámicos (Vizcarra, 2002, p. 57). Se puede evidenciar cómo los campos orientan los movimientos sociales y los símbolos son utilizados para reproducir los imaginarios colectivos.
La idea de la producción de habitus por parte de cada campo a partir de las acciones comunes que hacen los individuos de una comunidad nos muestra, como Bourdieu asegura,
que los instrumentos para reconstruir e interiorizar las estructuras objetivas de los campos se entrecruzan con las subjetividades individuales que hacen parte de sistemas de percepción, valoración y de acción (Vizcarra, 2002, p. 63). El gusto legítimo, el gusto “medio” y el gusto “popular” son afirmaciones prácticas de diferencias inevitables, preferencias manifestadas que exponen, con total evidencia, las barreras entre las clases (Bourdieu, 1998, p. 54) evidenciando cómo la oposición entre lo “auténtico” y lo “imitado”, la “verdadera” cultura y la “vulgarización" es tan solo un juego de creencias que habita en cada campo y permite un ordenamiento de las realidades sociales desde lo cultural y lo simbólico (Bourdieu, 1998, p. 247).
Bourdieu mencionará en La distinción: criterio y bases sociales del gusto, cómo la cosmética corporal o el traje utilizados por una mujer son maneras de afirmar las posiciones ocupadas en determinados espacios sociales o campos (1998, p. 55). Desde su óptica, el comportamiento, el traje, el maquillaje y hasta la actitud corporal de un individuo expresan una relación con el mundo. La manera de llevar un cuerpo, la forma de presentarlo, eso que se percibe como espontáneo, juega entre la objetividad del campo y la interacción desde la subjetividad del sujeto que, inevitablemente, crea o activa el habitus de apropiación.


Conclusiones: aproximaciones a las máscaras contemporáneas

Es así como Mercedes Carranza en su frase penetrante demuestra cómo ella nunca se alejó de esos performances cotidianos que quizás criticaba. Ella logró identificar esas elecciones que pesan, que están mediadas por un otro que determina qué es la decencia y, incluso, qué tipo de persona esperamos ser. Durante todo el siglo XX, la historia de lo femenino se ha conjugado entre las restricciones frente a lo público y un cuerpo explotado en términos de consumo, fórmulas impuestas que son estructurantes como lo menciona Bourdieu. El maquillaje se torna como la metáfora de la máscara contemporánea por ser la clara representación que se tiene de sí y se superpone al rostro con una intención de naturalizar ese disfraz. Los casos de los diseñadores expuestos en el presente texto son pertinentes ya que en ambos es evidente la desnaturalización de esa metáfora, casi ridiculizándola y sobre todo cuestionándola, un lujo que quizás solo es posible en las pasarelas. En las calles, así la multiplicación de nichos de mercado se subdivida con rapidez, las ideas de gusto legítimo planteadas por Bourdieu siguen estando presentes. El maquillaje o una pose corporal se sancionan como deseables, aunque sean fórmulas impuestas que nada tengan que ver con la autoconciencia.
La pregunta de Beauvoir sigue estando vigente: ¿puede una mujer convertirse en ella misma? Según los elementos analizados poseer una o varias máscaras sería la forma más auténtica para estar en el mundo jugando con la naturalización y corrompiendo esos mismos estereotipos socialmente normativos. Para Enelia Atencio el gesto de la mano fue lo que ella creyó ser. Se puede constatar que su phersu fue un rol asignado de manera pública y al parecer ella era más que nunca ella misma, aunque esa interpretación no fuera transparente e hiciera parte de ese habitus establecido. En cambio, las decisiones de Mallarmé demostraban su libertad creativa y goce cotidiano: una burla frente a los estereotipos siendo varios
estereotipos más. Mallarmé se hacía pasar por la muñequita en sus letras entrando en el juego incesante, en esa sucesión de disfraces para ser desechados como lo presenta Lipovetsky. Ante esto el individuo, la mujer, o cualquiera que se pregunte por su identidad, entraría a exaltar ese yo desde la diferenciación pasajera y estar a la vanguardia sería un consumo en serie donde se demanda la novedad, así esa demanda incluya la burla del mismo sistema. Al parecer, un ser autentico es aquel que es consciente de sus máscaras y es también consciente de su ritualidad en el espacio público.
Ya sea una mujer pre-moderna, moderna donde existe el individualismo o meta-pos- contemporanea que reconoce su isla por completo, ser una mujer no mujer que establece sus reglas de juego para volver a encontrarse en el borde de los códigos que la dominan y que restringen sus posibilidades. Al final poseer una máscara ajena es ver el mundo de otra manera, aunque las preguntas sigan latentes y la autoconciencia como posibilidad humana sea intentar a partir de esa máscara mirar con otros ojos, distintos a los de la costumbre, esos mundos ya fabricados.



Referencias
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miércoles, 4 de marzo de 2020

N*001

¿Nombrar una experiencia estética puede considerarse un acto de traducción? Podríamos pensar que, al ser dos formas diferenciadas, una plástica y otra oral o escrita, es imposible hallar una buena traducción. Pero los lenguajes, como connaturales a los hombres, pueden fundirse, tensionarse y expresar lo incomunicable desde esos extremos que los separan. El problema en este ejemplo no es intentar pensar que traducir una propuesta plástica de moda a la oralidad o a la escritura es un imposible: la capacidad de nombrar le pertenece a lo humano, pero una mala traducción hace del abismo algo insostenible. En La tarea del traductor se plantea esta problemática sabiendo que cada lenguaje se comunica a sí mismo. Para Benjamin el ser humano comunica su propia entidad espiritual en su lenguaje al nombrar las cosas y, cuando la obra original alcanza un aire superior, el traductor no puede esperar perseguirla: en el original el contenido y el lenguaje forman una unidad como si fueran fruto y cáscara, la traducción rodea al contenido como si fuera el manto de un rey(Benjamin, p.521). Lo poético se escapa de la comunicación y eso incomprensible, tanto en un poema de Baudelaire como en un vestido de Yohji Yamamoto. Lo poético es incomunicable si no se deja que las lenguas, o en este caso los lenguajes, sigan su camino evidenciando, como plantea Benjamin, la exigencia de un lenguaje sagrado.






miércoles, 16 de octubre de 2019

Llena de ti

 

Estuve junto a mí,

llena de mí, ascendente y profunda,

mi alma contra mí

Blanca Varela



este prólogo debe ser poético


Ella lleva el mundo en su cabeza: un pedacito del Metropolitan de Nueva York se entrecruza con una góndola de Venecia. La torre Eiffel se combina con facilidad con las gárgolas de la Catedral de Notre-Dame y un par de columnas de orden corintio de 17 metros de altura del Olimpeion. La torre Eiffel, solo la torre que al final es lo que importa. Ella lleva a París en su cabeza como si caminara por los techos de estilo clásico construidos bajo las especificaciones urbanísticas del barón Haussmanien. El barrio Les Marais en negro reluciente y el arrondissement 19 en blanco con sus fábricas y modernidad. París como un gran tweed o una copa de coñac llena de perlas blancas y negras.


este prólogo debe ser profundo


Ella, con su mundo y la contradicción en su cabeza, se inspiró en un término alemán como tema central de su portafolio: Doppelgänger, para exponer en cinco capítulos su paso por el programa de Mercadeo y Comunicación de la Moda en el LCI Bogotá. Ella sabe que pensar en un gemelo malvado logra mostrar el dualismo grotesco que a todos persigue, pero que ese gemelo no siempre está afuera, también pueden ser las circunstancias las que sacan a ese fantasma oscuro que camina al lado de todos. Ser un doppelgänger más. Y así tomar perla por perla para catalizar los defectos: una blanca para el alcohol, otra negra para la histeria y una más para la tristeza. Siete para el sexo y así la copa se llena, se rompe y todo explota.


este prólogo debe ser trascendental


Ella, con su mundo, París y su Doppelgänger, combinó los colores blanco, negro y el rojo como acento, mientras las imágenes con filtro de movimiento evidenciaron esa realidad distorsionada, porque en la ira o en la histeria nada es estable; así ella camine por los techos de una ciudad mito, así intente volar entre el lujo frenético y una playa perdida. Y Blanca Varela también, entre su ser dual, confiesa cómo su alma se puso contra ella. Laura Piñeros con sus mundos, con París y su copa llena de perlas, pintando de blanco lo que es negro, porque un día es Chanel y después es McQueen, al final es Margiela y después Chanel de vuelta, sin miedo para gritar que solo en esa contradicción habita la fuerza para la creación.


este prólogo debe ser


Prólogo realizado para Laura Piñeros

domingo, 9 de junio de 2019

Putas feministas

Tácticas femeninas: camisa de encaje almidonada

Desde hace unos días escribo esta carta en mi cabeza y te imagino en la India o en un país asiático ayudando a las mujeres a entender la palabra empoderamiento. Te recuerdo en la piscina de Melgar cuando todas se empelotaron pero yo no fui capaz: libertad europea me dije a mí misma, mientras mantenía mi pudor como el regalo más preciado. ¿Qué es vivir sin pudor Elisabeth? ¿Despejarte con total libertad?

Una intimidad erótica, una tina rosada, unas botas de terciopelo azul, un reflejo ante un espejo, unos ojos que se fijan en mujeres  multiplicadas. Una fuerza que no puede ser comprada, tampoco arrebata. Karen Lamassone y sus autorretratos en acuarela, pero Lamassone esta más cerca de ti que de mí, sin importar cuánto mire sus cuadros.

En cambio yo intento liberarme dentro de mi traje negro, un vestido de dos metros de colores oscuros, una poética postiza que  exprimo pero ya no sale nada. ¿Dónde está la fuerza? Me pregunto a diario y te lo escribo porque sé que tú también te lo preguntas, ¿crees que está en un cuerpo desnudo o en una coraza autocreada?

“En Europa lo mismo que en América al hombre le hace cosquillas el movimiento feminista como si le pasaran una pluma por las fosas nasales” escribió Laura Mendez de Cuenca en 1907. Además de la imagen tan potente me encanta la elección de las palabras. Después hablará de las reinas del hogar, pero nosotras cultivadas como flores de canela, como ella nos llamaría, seguimos luchando por eso que anhelamos ser. Amo la palabra lucha, esa militancia comprometida, el punto es cómo no quedarnos en las palabras y actuar, o tal vez son las palabras las que nos ayuden a protegernos.

Una puta feminista me declaré hace un par de días y claro que al feminismo de la segunda ola no le gustaría ese nombre y mucho menos a mi papá. Y con todos los libros sobre la mesa La plenitud de la vida y El segundo sexo de Beauvoir, Teoría  Kink Kong de Despentes e Impresiones de una mujer a solas de Laura Mendez (tienes sí o sí que leerla) paro tu carta para tomar una foto y publicarla en mis pinches Intastories… y vuelvo a decirme puta, estoy  dominada por la moda. Y mi padre, ya lo conoces, empezó a decirme que yo era una mujer y listo, que no tenía que usar esa palabra para describirme. ¿Cuál palabra papá? ¿Puta, putita? Sí, claro que lo estaba toreando, con mi rabia contenida. Y después hablamos sobre violaciones y lo mismo de siempre: si llevaba una falda muy corta, quién la manda a estar tomando trago con un par de tipos, caminado sola por la noche. Y cae una manta negra sobre todas nosotras: pudor compartido. Así qué decidí colgar, llegar hasta ahí, para que el abismo no se hiciera más profundo: no puedo pedirle que  comprenda una lucha que no ha sentido.
Fueron las teorías de Virgine Despentes  las que me ayudaron entender mi postura. Ella tan aguda para decir “la violacion es un programa político preciso: es la representación cruda y directa del ejercicio del poder”. El día que lo leí, el novio de Melissa Aguirre la mató a puñaladas, más de cincuenta en menos de seis minutos. Estoy segura de que  debí verla en alguno de sus entrenamientos de voleibol mientras yo me preparaba para mi clase de contemporáneo. Al día siguiente Facebook estalló con el video de en colombiano burlándose de una japonesa luego de la derrota en el Mundial. No sé si lo viste, al inicio me dio una rabia tremenda, después lo volví a ver y me puse a llorar. Yo soy bien perra, más puta pa donde, le dijo el colombiano para que la japonesa repitiera y ella  solo le sonreía a la cámara. Perras nos llamó, putas nos dijo a todas. Perras por usar pantalones, putas por llevar minifalda. Perras por tirar con un desconocido, putas por buscar el amor. Perras por leer a Silvina Ocampo, y bien putas por leer a Virgine Despertes, pero no pasará nada, el man del video seguirá tranquilo disfrutando del mundial, tranquilo entre comillas porque el video se volvió  viral y tuvo que pedir perdón, pero para qué si en el fondo es lo que cree así tenga hijas, así estuviera borracho. Así que publiqué: desde hoy me declaro una puta feminista, para todos esos machitos que creen ofendernos.


Después en el capítulo de “Durmiendo con el enemigo”, Despentes comenta las similitudes que encuentra entre el oficio de escritora mediatizada y el acto de prostituirse. Y claro que me sorprendió, ella lo describe como emanciparse, hacer lo que no debe hacerse, ofrecer la intimidad, y ahí me quedé perpleja. Porque la puta vanidad me persigue, la mujer objeto, pero un objeto con el que se pueda dominar el juego, creo. Pero a veces me da miedo, siento el fondo y me pongo una camisa blanca de encaje y pollerines, me cubro con el manto negro de Yamamoto, diseñador japonés,  después me deleito con las acuarelas pintadas por Karen Lamassone. ¡Ay Elisabeth! Quisiera que estuvieras aquí, a mi lado, con camisas de encajes o empelota, leyendo sobre los mitos, discutiendo a las grandes, evitando sobre todo volver a caer en la trampa del qué-maravilloso-es-ser-mujer como lo dice Monique Witting, develando el pudor, forjando una voz, siendo lo que queremos ser.


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Y es que he recorrido mucho mundo 
para estar llena de miedo
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